Skip to content

Láminas en infantil: ¿qué y por qué?

En el artículo El registro en papel en educación infantil: ¿sí o no y por qué? vimos la importancia de esta actividad como cierre de situaciones de aprendizaje transversales, manipulativas y vivenciales. También conocimos su gran potencial en el desarrollo de la capacidad de abstracción: hacer una lámina al finalizar un taller ayuda a los niños y niñas a quedarse con la esencia de la situación vivida, focalizando en la relación matemática trabajada pero cambiando el formato. Les ofrece un momento de reflexión personal e individual para plasmar lo que están aprendiendo.


En esta segunda parte descubriremos distintos tipos de registro que podemos hacer tras finalizar una actividad interdisciplinaria y vivencial, huyendo de registros que se resuelvan rápidamente y para los que no haya que «pensar», sino simplemente reproducir o colorear. Sabemos que en la etapa de infantil los alumnos se encuentran en pleno desarrollo grafomotriz; por lo tanto, usar diferentes tipologías de láminas los ayudará en su proceso madurativo.

En nuestra propuesta encontraréis cuatro tipos de láminas; es decir, cuatro tipos de registro que, en función de su formato, ofrecerán a los alumnos diferentes retos y posibilidades de respuesta.

Descubramos cuáles son y veamos algunos ejemplos:

1. Láminas con adhesivos:

A veces, las dificultades al representar las ideas en el papel se deben al nivel grafomotriz de los alumnos. Esta dificultad puede alejarnos del objetivo concreto previsto para la actividad e impedir o dificultar el momento de reflexión individual. Este tipo de lámina viene acompañada de unos adhesivos, que sirven de soporte y los ayudan a centrar la atención y a focalizarse en las ideas matemáticas que se quieran plasmar, salvando la barrera de la psicomotricidad fina.


Veamos un ejemplo de I5:

Después de un taller en el que hablamos de las tablas de doble entrada, pedimos a los alumnos que escojan las cualidades para organizar el material y que coloquen las etiquetas en los ejes vertical y horizontal, para luego pegar todas las figuras planas donde les corresponda.

2. Láminas con soporte visual:

El momento de representación tras un taller manipulativo, lúdico y vivencial puede suponer un reto si se han presentado diversos materiales y dinámicas. Cuando hay varios factores «distractores» que pueden alejar a los alumnos del objetivo planteado, presentar una lámina con un soporte visual o ilustración puede servirles de andamio o apoyo para ayudarlos a elegir un momento concreto para representarlo. Este tipo de lámina supone un reto menos abierto que la lámina en blanco —porque los invitamos a plasmar un momento concreto de la actividad—, pero el tipo de representación, y por tanto de respuesta, será abierta: habrá tantas representaciones distintas como alumnos haya en el aula.


Veamos otro ejemplo de I5:

Tras un taller de manipulación en el que construyen y clasifican figuras planas, animamos a los alumnos a representar en el geoplano de la lámina algunas figuras que hayan creado.

 

3. Láminas en blanco:

Con este tipo de lámina, sin soporte de ningún tipo, pedimos a los alumnos que escojan, representen y expliquen un momento de la sesión, lo que ha pasado o lo que han aprendido. Es una petición abierta con respuesta también abierta; les damos la oportunidad de hacer visible qué se llevan de este taller. En el artículo La página en blanco en infantil: ¿cómo y por qué? hablaremos más detenidamente de este tipo de lámina.


Veamos un ejemplo de I4:

Ofrecemos una lámina en blanco para que los alumnos representen y expliquen lo que han hecho en un taller en el que hablamos sobre los zapatos que llevamos y nos preguntamos de qué tipo hay más. Recogemos los datos, los organizamos y hacemos un gráfico de barras que interpretamos para responder a la pregunta inicial.

4. Especiales:

La lámina, como herramienta para acompañar y representar el aprendizaje, la usamos en la mayoría de los casos al finalizar la sesión, como conclusión. Pero también se puede usar durante la sesión y, como lámina de proceso, la llamamos «especial» porque no se corresponde con ninguna tipología anterior pero acompaña a los alumnos durante diferentes situaciones de aprendizaje. En estas láminas podemos encontrar ilustraciones o materiales que acompañen la sesión y ayuden al alumno a adquirir un aprendizaje de manera más significativa. Pueden ser tableros de juego, troquelados para hacer construcciones, etc.


Veamos un ejemplo de I3:

Tras identificar y ordenar elementos por tamaño (grande, mediano y pequeño) a través de un cuento, jugamos todos juntos al bingo tapando las imágenes que se correspondan con la descripción; por ejemplo, «cama mediana», «cuchara pequeña», etc.

Y, en estas láminas, ¿qué tipo de reto se plantea? ¿Y qué tipo de respuesta esperamos por parte de los alumnos?

A continuación, veremos los tipos de retos y de respuestas, con algunos ejemplos.

1. Láminas de reto cerrado con respuesta múltiple:

En este caso, la consigna de la tarea es cerrada —para indicar a los alumnos qué se espera que hagan—, pero las respuestas válidas son múltiples. Esto suele suceder cuando hay adhesivos, porque antes de resolver el reto tienen que planear qué hacer y pensar qué respuesta quieren plasmar.

Veamos un ejemplo:

En esta lámina de I4 con adhesivos, los alumnos pueden hacer clasificaciones dicotómicas y elegir qué relación quieren plasmar. El resultado final no es lo más relevante, sino el proceso y la verbalización que dan tras su clasificación. Los adhesivos dan pie a que haya múltiples respuestas: gorros/no gorros, alimentos/no alimentos, utensilios/no utensilios, me gustan/no me gustan…

Con las láminas con soporte visual, también estamos dando a los alumnos una consigna concreta o pidiendo que representen un momento concreto de la actividad realizada; pero, en cambio, las respuestas que obtenemos son abiertas: los alumnos pueden representarlo como prefieran (con palabras, dibujos, letras, números, símbolos…).

Por ejemplo:

También en I4, después de jugar con los números 5, 4, 3, 2, 1 y 0 mediante la canción «5 botellas», les damos a elegir una carta de números 0-5 y los invitamos a representar ese número de botellas sobre la estantería de la lámina y a representar las que habría en el suelo para llegar a 5.

2. Láminas de reto cerrado con respuesta única:

Hemos añadido una nueva tipología de lámina, la de reto cerrado y respuesta cerrada, para ensayar y reflexionar sobre qué nos puede aportar esta modalidad. Solo hay una en I3, dos en I4 y una en I5, y estas láminas pueden usarse de distintas formas. Una forma sería la clásica; es decir, hacen la tarea individualmente y su respuesta puede indicarnos su nivel de conocimiento autónomo sobre ese contenido. Pero también pueden resolver la tarea de manera colectiva, en parejas o pequeños grupos, y al ser un reto compartido, los invita a verbalizar y compartir los conocimientos de cada uno para contrastar «lo que saben en ese momento» y terminar de construir mejor los contenidos presentes en la lámina. Os invitamos a usar estas propuestas nuevas de la forma que os sintáis más cómodos y a compartir vuestras impresiones con nosotros.


Veamos un ejemplo de I3:

Tras realizar el taller en el que, de manera manipulativa, forman grupos en el rango 1-5, ofrecemos esta lámina. Pueden completar cada colección añadiendo los objetos necesarios para que haya uno para cada uno. Observamos que tanto el reto como la respuesta son cerrados y esto puede servir al docente para comprobar si el alumno se siente cómodo construyendo cantidades hasta el cinco. Podemos observar también que hay más adhesivos de los necesarios para que puedan pensar cuántos necesitan de cada y escoger cuáles colocar en función de criterios personales. Por lo que, aunque es una lámina de respuesta matemática cerrada, la realización final es diversa.

3. Láminas de reto abierto con respuesta abierta:

Los alumnos escogen qué quieren contar, qué momento quieren representar y también cómo quieren hacerlo, es decir, con qué lenguaje. Son las láminas en blanco. Sabemos que cuantas más respuestas distintas obtengamos, más seguridad tendremos de que hemos aplicado bien la demanda. Pero esto lo veremos con más detalle en el siguiente artículo.

¿Qué ofrecemos en cada curso?

En la siguiente tabla hay el número de láminas de cada tipo, por curso:

Vemos que en I3, por ser la primera vez que los alumnos se enfrentan a la representación, y teniendo en cuenta su nivel evolutivo, la cantidad de láminas que les ofrecemos es menor que en los dos siguientes cursos. También vemos que las láminas con reto cerrado son más numerosas que las de reto abierto, porque, de este modo, poco a poco los vamos acompañando en el proceso de ampliar sus habilidades para realizar la lámina en blanco, con reto abierto y respuesta abierta.

En I4 e I5 seguimos encontrando algunas láminas con reto cerrado y respuesta abierta, porque ya hemos visto que en función del tipo de sesión pueden ser interesantes. Pero también vemos que van cogiendo mucha más importancia las láminas con consignas y respuestas abiertas, por el reto cognitivo mayor que requieren y las reflexiones y aprendizajes profundos que favorecen.

A modo de conclusión, hemos visto la importancia del inicio del registro en papel en educación infantil como cierre de actividades, para promover la reflexión y la abstracción del contenido matemático percibido. También hemos visto que es bueno ofrecer láminas de diferente tipología —con adhesivos, con soporte visual, láminas en blanco y especiales—, cada una con su propio propósito y desafío para los alumnos. Además, hemos analizado las distintas demandas y soluciones que pueden conllevar. Ahora os invitamos a vosotros, maestras y maestros, a usarlas analizando su potencialidad y a compartir con nosotras vuestras impresiones para avanzar y mejorar juntos.

Laura Puchades y Mequè Edo

  • Mequè Edo

    Doctora en Didáctica de las Matemáticas, licenciada en Filosofía y Letras, Sección de Ciencias de la Educación y diplomada como maestra de Enseñanza General Básica. Ha trabajado como maestra de educación infantil y primaria en la escuela pública catalana. Ha impartido formación permanente a maestros en activo durante más de veinte años en Cataluña, y también ha hecho largas colaboraciones con el Gobierno de Navarra, del País Vasco y de Cantabria. Ha dirigido y coordinado el Grado de Educación Infantil de la UAB durante seis años. Es miembro del Grupo de Investigación Consolidado en Práctica Educativa y Actividad Matemática (GIPEAM) y profesora agregada del Departamento de Didáctica de la Matemática y de las Ciencias Experimentales de la Universidad Autónoma de Barcelona, del que también fue directora. Ha desarrollado proyectos de innovación con el ICE de la UAB, el Departamento de Educación de la Generalitat de Cataluña y desde hace 3 años colabora con Innovamat.

  • Laura Puchades

    Maestra de educación infantil y primaria, ¡mi vocación nació el mismo día que yo! Actualmente, y después de muchos años en las aulas de infantil, soy técnica didáctica de la propuesta de Innovamat para esta etapa. Estoy convencida de la importancia de los primeros años y de la gran responsabilidad que tenemos los docentes, que, como arquitectos, contribuimos en la formación de unos cimientos sólidos en la educación de los más pequeños.

Entradas recientes

Suscríbete a la newsletter

Recibe todas nuestras novedades y contenidos exclusivamente en tu correo.