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El decálogo de Pere Puig Adam

Para contribuir a construir una mejor educación, en nuestro caso a partir de la didáctica de las matemáticas, es vital saber de dónde venimos, qué ha pasado y hacia dónde vamos. Es por ello que, desde la perspectiva que nos da la historia, es necesario recuperar figuras como la de Pere Puig Adam y su decálogo de la didáctica de las matemáticas.

Y hacerlo en una fecha tan señalada como el 12 de mayo, cuando celebramos el Día Escolar de las Matemáticas. Y es que esta efeméride, que nos toca tan de cerca, coincide con el nacimiento de Pere Puig Adam. Una fecha elegida por la relevancia de este personaje, padre de la didáctica de las matemáticas. Les acercamos y recuperamos su famoso decálogo de 1955, más vigente y relevante que nunca. ¡Vamos allá!

Pere Puig Adam

Recuperar la figura de Pere Puig Adam hoy refleja una comprensión de la educación matemática coral, emocionante y vivencial. Nos fortalece las convicciones y la pasión docente pensar que esto viene de lejos, que las ideas de Puig Adam ya influyeron, ahora hace casi un siglo, en cómo debemos hacer aprender las matemáticas, la visión sobre las necesidades del alumnado y el reconocimiento del carácter vital del rol del docente.

Pere Puig Adam nace el 12 de mayo de 1900, en Barcelona. Su padre, Robert Puig, influyó positivamente en su formación y pasión por la ciencia. Después de sus estudios de primaria en la Escuela Pública de la Barceloneta y una estancia en la Institution Franklin de Lyon, Puig Adam se licencia en Ciencias Exactas en la Universidad de Barcelona, y realiza el doctorado en la Universidad Central de Madrid.

Como curiosidad, en esta etapa universitaria, Puig Adam asistió a cursos de Tullio Levi-Civita, de Hermann Weyl y de Albert Einstein (Roca, 1987).

Pere Puig Adam realiza investigación universitaria en el campo de la matemática y la didáctica en Madrid, e inicia simultáneamente su carrera como docente en este período vital, comprendido entre 1923 y el inicio de la Guerra Civil. Fue docente en centros universitarios y de secundaria.

La devastadora situación de la Guerra Civil hizo que Puig Adam regresara a Barcelona. Ejerció como profesor de Matemáticas en el Instituto-Escuela del Parc y como profesor de prácticas y auxiliar en la Escuela Central de Ingenieros Industriales de Barcelona. Era un contexto de renovación de la educación secundaria, entonces llamada educación media.

A partir de 1952, la figura de Puig Adam crece y se populariza, con la publicación de numerosos artículos de investigación, el encargo de todos los libros de texto de bachillerato de todos los planes de estudio, la publicación de su famoso decálogo, Decálogo de la didáctica matemática media (1955) o La Matemática y su enseñanza actual (1960).

Decálogo de la didáctica matemática media, por Pere Puig Adam (1955)

  1. No adoptar una didáctica rígida, sino adaptada en cada caso al alumno, observándolo constantemente.
  2. No olvidar el origen concreto de la Matemática ni los procesos históricos de su evolución.
  3. Presentar la Matemática como una unidad en relación con la vida natural y social.
  4. Graduar cuidadosamente los planes de abstracción.
  5. Enseñar guiando la actividad creadora y descubridora del alumno.
  6. Estimular esta actividad despertando interés directo y funcional hacia el objeto del conocimiento.
  7. Promover en todo lo posible la autocorrección.
  8. Conseguir una cierta maestría en las soluciones antes de automatizarlas.
  9. Cuidar que la expresión del alumno sea traducción fiel a su pensamiento.
  10. Procurar a cualquier alumno éxitos que eviten su desmoralización.

Como vemos, las ideas del decálogo de Puig Adam son hoy más vigentes que nunca, y no deja de ser revelador, teniendo en cuenta que ya han pasado aproximadamente 70 años desde su publicación. Es cierto que algunos términos son antiguos, pero en el lenguaje de hoy Puig Adam ya hablaba de atención a la diversidad, motivación e interés del alumnado, hacer conexiones con otros ámbitos, adaptabilidad, creatividad, descubrimiento e importancia de la evaluación abierta.

De hecho, los invitamos a recuperar la Carta a Pere Puig Adam, de Claudi Alsina, publicada en la revista Suma 34. Es una carta muy bonita, de gran referente a gran referente, donde encontramos un análisis maravilloso de cada punto del decálogo y amplía las ideas clave.

El legado del decálogo de Pere Puig Adam

Pere Puig Adam es una figura clave en la didáctica de las matemáticas. De hecho, es una figura que tanto nuestro equipo didáctico como nuestros referentes externos (Jordi Deulofeu, Anton Aubanell, Joan Jareño…) tenemos muy presente. Sus ideas han sido fundamentales en la ciencia del aprendizaje de las matemáticas, nuestra gran pasión.

Y es que recuperar su vida y obra, y hacerlo en el Día Escolar de las Matemáticas, nos recuerda la belleza del aprendizaje de las matemáticas y la importancia de la docencia. Y hacerlo con pasión, con sacrificio, y desde una actitud de compartir y acompañar en el descubrimiento.

Gracias, Pere Puig Adam.

Referencias

Alsina, C.«Carta a don Pedro Puig Adam (1900–1960)». Suma 34, (2000), p. 5–7.

Alsina, C.; Sales, J.«Pere Puig Adam. Una aproximació biogràfica». En Ciència i Tècnica als Països Catalans. Fund. Cat. Recerca, Barcelona (1995).

Roca, A. «Hermann Weyl entre nosaltres. El curs de 1922 i algunes de les seves repercusions», (1987).

Roca, A. «La ciència internacional a la Catalunya contemporània». A: Navarro, L. (ed.) Història de la Física. Barcelona: CIRIT, Generalitat de Catalunya, 1988. 319–332.

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